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Efecto Green – Blog Slow Life

Yo no tengo un sueño

Sigue tus sueños

Ayer me di cuenta de que yo no tengo un sueño. Estuve en una charla de coaching y salí de allí peor de lo que entré así que imaginaros vaya coach…

La conferencia se suponía que era una sesión para ayudarte a conseguir tus sueños. En la propia invitación decía que fueras con uno preparado pero yo llegué allí sola.

Era la primera vez que iba a una charla de estas y la gente allí era nivel avanzado comparado conmigo. Preguntara lo que preguntara el bueno del conferenciante, todo el mundo levantaba la mano

¿Quién tiene un sueño? Todos con la mano arriba. ¿Quién conoce a Joe Dispenza? Todos con la mano arriba. ¿Y el método Silva? ¿Alguien medita?…Da igual lo que preguntara porque aquella sala estaba llena de expertos (menos yo).

Por supuesto también estaba el-pesado-de-toda-charla. Sabéis a quién me refiero, ¿no? A ese listillo que sabe más que el que da la charla (o eso cree él) y que interrumpe constantemente para apostillar lo que dice el experto….Ayyyy…qué rabia me da esta gente 😠  Pues ese también estaba ayer allí.

Al caso. Lo cierto es que el pobre del conferenciante era la primera charla que daba y se le notaba bien. No es por desanimarle pero tiene bastante que mejorar. Aún así dijo algunas cosas interesantes que os resumo.

 

Pensamos siempre lo mismo

Por lo visto, al día tenemos 70.000 pensamientos. Algo que al pesado-de-toda-charla le parecía exagerado e imposible. Pero al parecer nuestra cabecita funciona así de rápido. Problema: que ¡el 90% de los pensamientos que tenemos son los mismos que los del día anterior! Esto me hizo reflexionar.

La verdad es que nunca me lo había planteado pero podría ser cierto. Al final si tuviera 70.000 pensamientos nuevos cada día tendría que haber inventado Apple al menos…Pero claro, pensar tanto para pensar lo mismo, ¿es útil?

Si pensamos lo mismo, elegimos lo mismo, hacemos lo mismo y vivimos lo mismo. Tenemos las mismas emociones y los mismos resultados. Así que para conseguir algo diferente tenemos que empezar a cambiar ese porcentaje y que cada vez sea más bajo.

Muchas veces para hacer cambios en nuestra vida, empezamos por el final. Hacemos algo diferente pero pensamos lo mismo de siempre. No tiene sentido cambiar de vida si nuestra de manera de pensar es igual a la de antes porque entonces añoraremos aquella vida pasada.

A veces hay que desprenderse de la persona que somos para conocer a la persona que queremos ser. Odio a la gente que dice. “Es que yo soy así”. No, nadie “es así”. Tú eres quien tú quieres ser. Claro que hay muchos factores externos que influyen pero también puedes enfrentarte a ellos. “Es que mi madre ya era así” ¿Y qué!? Tú no eres tu madre ¡tú eres tú! y puedes llegar a ser quien tú quieras. No hablo de éxito laboral o personal sino de personalidad, de estilo de vida, de lo que tú quieras.

Yo no tengo un sueño

Todos podemos cambiar, si queremos

Una persona tímida, puede dejar de serlo. Alguien con una mentalidad cerrada, también puede aprender a abrirse o una persona brusca al hablar puede aprender a decir las cosas de otra manera. Para ello, solo tenemos que hacer que ese 90% de pensamientos idénticos a los del día anterior, sea cada vez menor. Pensar diferente para actuar diferente y conseguir resultados nuevos.

Una de mis máxima en la vida es: “Si quieres resultados diferentes haz algo diferente”. Es muy básico pero muchas veces no nos damos cuenta de que repetimos las mismas acciones una y otra vez y luego no sabemos por qué siempre nos pasa lo mismo. ¿Por qué siempre me dejan los novios o por qué siempre engordo? ¿Por qué siempre …. Quizás porque siempre has repetido el patrón anterior.

Yo misma, por ejemplo, he cambiado. Cada experiencia en mi vida me ha hecho evolucionar de una manera diferente. Sin embargo ha habido dos experiencias que me han cambiado para siempre.

La primera fue cuando me fui a Londres con 18 años. Era la primera vez que vivía fuera de mi querida Coruña y me cambió la manera de ver el mundo. Hasta ese momento yo solo quería estar con mi novio de aquel momento, trabajar como periodista y estar allí tranquila, sin más.

Londres me enseñó que el mundo es un lugar enorme con otras culturas, otras razas y religiones por descubrir. Cambió mi manera de entender toda mi realidad.

El segundo gran cambio fue ahora cuando fui a Australia. Qué voy a decir que no haya dicho ya pero es verdad. Esta experiencia me enseñó a VIVIR pero así…vivir con mayúsculas sin preocuparse por el futuro sino siendo consciente del presente. Me enseñó a conocerme a mí misma y a darme cuenta de la persona que quiero ser.

Los problemas

Antes de irme a Australia recuerdo que mi máximo problema era qué iba a hacer al volver. ¡Absurdo! Todavía no me había ido y tenía miedo por saber qué iba a hacer cuando volviera. Después aprendí que cada experiencia te prepara para la siguiente.

Tenía miedo porque pensaba que cuando volviera seguiría siendo la misma persona que se marchó pero no fue así. La persona que volvió no tenía miedo por lo que iba a hacer. Al contrario, estaba deseando empezar la siguiente aventura.

Me encanta esta lección oriental de entender los problemas. La descubrí ayer en la charla y creo que es realmente interesante. Sigue las flechas y verás que terminas diciendo: “Pues es verdad”.

Cómo afrontar los problemas

 

Los sueños

La conferencia terminó igual que empezó: hablando de los sueños. Y allí estaba yo sin sueño al que aferrarme. El pobre del hombre nos hizo cerrar los ojos, nos puso una canción horrible de Luis Miguel y nos dijo que visualizáramos ese sueño…

Yo empecé a pensar que estoy hasta las narices de que tengamos que tener todos un sueño. ¿Por qué? ¿Te parece poco sueño el que todo siga igual al día siguiente? Porque a mí con eso ya me llega. Pero no, para vivir la vida al máximo tienes que tener uno. Pues yo no tengo un sueño.

Pues sabéis que os digo, que yo paso. Mi sueño nunca fue irme a Londres o irme a Australia. Pero esas experiencias se convirtieron en verdades sueños. A veces luchar por algo que crees que te hará feliz puede impedirte ver todo lo que hay por el camino que te hace ya feliz. A veces la vida se convierte en un sueño y vale la pena disfrutarlo aunque haya llegado por sorpresa.

No sigas un sueño. ¡Vive! Toma tus propias decisiones y déjate sorprender. Pero para ello tienes que tomar el control de tu vida, no dejarte guiar por la inercia. Tú diriges tu vida. No dejes que sea ella la que te dirige a ti. 

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