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Efecto Green – Blog Slow Life

Vivir sin plástico es posible pero no es fácil

Vivir sin plástico es posible

La semana pasada os conté cómo había sido este primer mes sin plásticos y os comenté que había sido durillo adaptarse. Hoy os quiero explicar un poco mejor cómo han sido estas semanas intentando vivir de una manera más sostenible, sustituyendo el plástico y eliminándolo de nuestra rutina diaria. Aquí os dejo las ventajas y desventajas de esta nueva aventura. Porque, vivir sin plástico es posible pero no es fácil.

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Se puede vivir sin plástico, ¡organizándote bien!

Como todos los comienzos, esto también tiene su complicación. Es verdad, vale la pena y no me arrepiento de ninguno de los cambios que he ido introduciendo en mi vida, pero cada uno de ellos ha costado bastante.

Voy a empezar contándote los inconvenientes con los que me he encontrado en esta primera etapa de mi vida zero waste para terminar con el toque optimista y positivo con el que quiero que te quedes.

1. LA COMPRA DURA TODA LA SEMANA

Comprar ya no es tarea de un solo día. Es verdad, desde hace un par de años, cuando empezamos a comer sano, nuestra compra semanala se diversificó bastante. Antes de intentar vivir sin usar plástico visitábamos dos negocios donde comprábamos todo. Ahora, esto se acabó.

Hemos añadido el de congelados, la tienda de comida a granel y la de productos de higiene y limpieza de la casa sin envases. Esto quiere decir que el lunes hacemos la compra como hacíamos siempre. A veces con parada extra en el congelado y en la de comida a granel. Peero…algún sábado vamos a comprar las cosas de la casa a otro negocio. A veces, yo salgo del trabajo y voy a otra de granel donde la avena es muy barata…Es decir. Se ha complicado todo un poco más.

Si antes comprábamos en un día. Ahora estamos pendientes de coger algo varios días a la semana. No es el drama en la vida de nadie, pero sí una complicación a tener en cuenta para organizarnos.

2. ¿ME SACAS LA TARA, POR FAVOR?

Vivir sin plástico es difícil

Es mi nueva frase estrella. Que digo yo que algunos pensarán que les estoy diciendo que tengo una tara y podría ser porque me acabaré volviendo loca.

Me ha sorprendido bastante la cara de mucha gente cuando se lo digo porque me parece una pregunta bastante normal. Si estoy comprando 100 gramos de pipas de girasol no tengo que pagar 160 por culpa del tarro o de la bolsa ¿no?

Increíble la cara que me puso la del congelado la primera vez que se lo dije. Se lo tuve que explicar varias veces…

En una tienda a la que voy en la que hay ciertos productos a granel he dejado de comprarlos porque su báscula no tiene manera de sacar la tara (WTF!)

3. LOS MÁS RÁPIDOS DEL OESTE

¿Sabíais que hay dependientes muuuyyy rápidos a la hora de poner una bolsa? Como te despistes, ¡ya tienes el producto dentro!

Hay que estar muy atento y es fácil que se me pase decírselo con antelación. Por ejemplo, me suele pasar en la panadería. ¡Un clásico! Vale que es una bolsa de papel…pero bueno.

El otro día fuimos a comprar comida para llevar. ¡Error! Ni había pensado en ello cuando llegó el camarero con una bolsa de plástico y dentro los dos bocatas envueltos en aluminio. Desastre total.

4. TODO VIENE EMPAQUETADO

De verdad, no somos conscientes de todo el plástico que hay a nuestro alrededor. Ya no digo a la hora de hacer la compra sino cuando compras cualquier cosa.

Por ejemplo, la semana pasada fuimos a comprar sábanas y mantas….¡Madre mía! En una de las tiendas le dije a la mujer que no necesitaba la bolsa de plástico en la que venía la manta. Claramente, no se iba a reutilizar pero así al menos no la veía en casa. Y me dijo que ¡no era posible! Como estaba el código de barras en ella tenía que llevármela por si la quería cambiar.

5. YA NO HAY VUELTA ATRÁS

He dudado bastante entre ponerlo como ventaja o como desventaja pero de momento se va a quedar aquí 🙂 Porque intentar llegar al zero waste o, bueno, ni tan siquiera eso. Digamos más bien que intentar reducir el consumo de plástico es complicado y además, cuando empiezas ya no hay marcha atrás.

Atrás quedaron nuestros plásticos de antes. Cada pasito que hemos dado hasta ahora marca un camino sin retorno. Es verdad, todavía nos queda mucho para reducir todos los envases pero cada uno de los que hemos sustituido hasta ahora ya se quedará con nosotros para siempre.

Luigi es el que más ha notado esto de que ya no hay marcha atrás. Hay veces que llega a casa y me dice que iba a comprar algo que al final dejó porque iba envasado con mucho plástico. A él, que esto le viene de rebote, le está costando más habituarse a los cambios, pero poco a poco los va haciendo él solo. Yo no le obligo a nada. Sé que cuando él quiera irá dando pequeños pasos hacia delante. Solo así conseguiré hacer algo por el planeta, sin arruinar mi relación de pareja 🙂 Cada uno tiene su ritmo. Él respeta el mío y yo el suyo.❤️

Ventajas de vivir sin plástico

No todo es malo. De hecho, lo bueno pesa más que lo bueno. Así que aquí os dejo algunos de los beneficios que tiene vivir sin plástico.

1. ME SIENTO MEJOR CONMIGO MISMA

Vivir sin pástico es posible

Egoístamente pensando, he de reconocer que me siento bien conmigo misma. Intentar llevar una vida sostenible va en sintonía con el movimiento slow y con toda mi filosofía de vida.

Al fin y al cabo, no hay mejor dicho que aquel que dice: “vive como piensas”. Así que sustituir el plástico por envases más sostenibles o reducir su consumo por productos a granel, es algo que me hace sentir orgullosa de mí misma y de mi pequeña familia.

2. AHORRAMOS (POCO, PERO AHORRAMOS)

Recuerdo que una de las preguntas que les hice tanto a Patri y Fer como a las hermanas Esturirafi antes de empezar el reto, era sobre si resulta más costoso vivir sin plástico. Ellos me dijeron que no y ahora lo corroboro (más o menos) por diversos motivos. Me explico. Al usar alternativas libres de plástico a productos de un solo uso que consumíamos hasta ahora, en realidad acabamos comprando menos cosas.

Por ejemplo, ya no compramos servilletas de papel, tampones o salvaslips. Tampoco compramos botellas de agua o leche de avena. Nos ahorramos algunas latas que no encontramos ni a granel y compramos menos aperitivos. Si nos vamos de excursión ya no voy a por un bocata antes de salir de casa. Me hago un tupper la noche antes.

Es verdad que algunas cosas a granel son más caras pero lo que hago es comprar menos. Por ejemplo, los cacahuetes me costaban antes un euro. Pues ahora me gasto esa cantidad en la tienda a granel. ¡Hasta estoy adelgazando! jajajaj ¡Y sin pasar hambre!

Además hay alternativas al plástico que son más baratas como el detergente de la ropa…así que hemos hecho los cálculos y nos ahorramos unos 5-6 euros en la compra semanal. No es mucho pero es algo.

3. LA GENTE VALORA NUESTRO ESFUERZO

Es bonito ver como la gente valora el esfuerzo que estamos haciendo. Sin ir más lejos, algunos de vosotros me habéis dado la enhorabuena por el resultado después de un mes viviendo sin plástico ¡Y eso que todavía nos queda mucho por hacer!

Me gusta ver que con este #retoceroplasticos hacemos que algunas personas se planteen reducir plásticos en sus vidas. ¿Hay mejor recompensa que esa?

En este tiempo, me han llamado de la radio para hablar sobre mi experiencia y es una de las primeras preguntas que me hacen mis amigos cuando me ven. Siempre hay el listo que dice eso tan desagradable de: Uyyyyy…pero eso tiene plástico….(como si me hubiera salido una corona de santa y tuvieran que colgarme por vivir en este mundo) pero…me da igual (casi).

4. SALVAR EL PLANETA

Se puede vivir sin plástico

¿Hay mayor ventaja que esta? Como siempre digo, yo sola no salvaré el mundo pero sí que puedo poner mi pequeño granito de arena. Estoy muy segura de la importancia que tenemos todos como individuos y de hecho me da rabia cuando la gente dice que aunque ellos dejen de consumir plástico no va a cambiar nada. ¡Qué error! ¿De verdad te consideras tan insignificante? Yo no, y no es soberbia, es responsabilidad con mis actos.

Así que ya lo ves…hay cosas buenas y malas pero me gustaría que quedara clara una idea. Podemos vivir sin plástico. Hay muchas alternativas actualmente así que es solo cuestión de planteárselo y empezar el reto poco a poco. Quizás nunca consiga eliminarlo del todo. Pero cada pasito es un logro en la buena dirección.  ¿Te animas a hacer el #retoceroplasticos conmigo?

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