Saltar al contenido
Efecto Green – Blog Slow Life

Vida slow para ser más feliz

Bote de la felicidad slow life

¿Quieres vivir una vida slow para ser más feliz? Antes de nada deberías saber qué te hace feliz. ¿Te has parado a pensar alguna vez en ello? Me refiero a reflexionar de verdad. A pensar con calma sobre lo que te hace feliz o no. A indagar en ti mismo y descubrir qué es lo que te hace sentir bien…

Si lo has hecho, enhorabuena. Formas parte de ese pequeño grupo de personas que se han parado un momento para conocerse a sí mismas. No es fácil encontrarlas. Es curioso, ¿verdad? Nos enseñan tantas cosas cuando somos pequeños…y sin embargo nadie nos enseña a mirarnos a nosotros mismos y reflexionar. 

Siempre he sido de las que han buscado la felicidad. Le pasa a mucha gente. Creía que cuando cambiara de trabajo sería mejor, cuando viviera en otra ciudad sería mejor, cuando mi novio tuviera trabajo sería mejor y cuando ganáramos más…también sería mejor. Me he pasado la vida pensando que la felicidad estaba por llegar.

Mi profesor de yoga decía que vivía mirando al futuro porque tiendo a llevar el cuello hacia delante. Es como que me cuesta vivir en el presente. Mi posición es también adelantada. Cuando estoy de pie tiendo a apoyar el peso en la parte delantera de la planta del pie como si quisiera ir hacia delante. Supongo que son mensajes del subconsciente que he aprendido a entender poco a poco.

Uno de los motivos que me llevó hasta Australia fue que un día me di cuenta de que lo tenía todo para ser feliz y sin embargo me faltaba algo. Pero ¿qué me faltaba? Trabajaba de lo que me gustaba, era feliz con mi pareja, tenía casa y no pagaba alquiler ni hipoteca, tenía coche, amigos, familia cerca y con salud…Entonces…¿qué faltaba?

Faltaban dos cosas muy simples. Por un lado olvidarme de la imagen de la felicidad que nos enseñan en los libros de princesas cuando somos pequeñas. Cuidado también con los libros de autoayuda que nos presentan la felicidad como un estado de euforia pleno que no consigues si no quieres. Esa visión no es real. No existe. Asúmelo cuanto antes y empieza de cero.

Otra de las cosas que me faltaba era fijarme en las pequeñas cosas. En esos pequeños placeres que vivimos cada día y que solemos pasar por alto. Esta manera de ver la vida que se engloba dentro de la slow life o vida slow a la que intento ser fiel cada día.

Ahora añadiría también que me faltaba conocer mi ikigai, pero por aquel entonces todavía no sabía qué quería eso decir.

Vida slow para ser feliz

Desgraciadamente vivimos en un mundo muy alejado de los principios de la vida slow. Estamos en una sociedad capitalista en la que el consumo impera por encima de las personas.

Desde pequeños, nos han hecho creer que el que más tiene es el más feliz así que ansiamos poder comprar de todo. Casa, coche, ropa, otro coche, una moto, más ropa, segunda casa…Queremos dinero porque todo se basa en eso a nuestro alrededor. Nos esforzamos por tener una mejor calidad de vida y nos creemos que la podemos comprar en euros.

De todos modos, nuestra manera de entender el mundo no es injustificado. Es una cuestión de supervivencia. Nuestro cerebro está programado para sobrevivir. Es verdad que ahora no tenemos que huir de los leones pero vivimos en otra selva igual de salvaje: el consumismo.

Así que con nuestro cerebro preocupado por conseguir dinero porque es lo que le da la seguridad, queda poco tiempo para pensar si realmente lo que podemos comprar con ese dinero es lo que nos hace felices. Ya, ya…Todos sabemos que el dinero no da la felicidad. ¿Pero vivimos acorde a esa premisa?

El bote de la felicidad

Tú también puedes vivir una vida slow para ser más feliz. Para ello, te invito a que recapacites sobre esas pequeñas cosas que forman parte de tu día a día y que te hacen muy feliz. Y para ello, te invito a que hagas un bote de vida slow y felicidad como el que he hecho yo.

Párate y piensa ¿Qué te hace feliz? Después, escríbelo en papeles pequeños y mételos en ese bote. Haz 30 por lo menos. Uno, para cada día del mes. No tienes que hacerlos todos de golpe. Puedes ir haciéndolos según se te vengan a la cabeza. Incluso, puedes ir apuntándolos según te vayan ocurriendo a lo largo del día.

Una vez que hayas llenado el bote de la felicidad, déjalo en un lugar visible y saca un papelito cuando te sientas un poco triste. También puedes hacer como yo y sacar uno de vez en cuando aunque sea un día feliz. Nunca está de más recordar esos pequeños momentos. Ya lo ves. Es fácil vivir una vida slow para ser más feliz. O al menos, dar el primer paso para conseguirlo.

¿Qué escribir en el bote de la felicidad?

Pues, pueden ser cosas tan importantes como gozar de buena salud o tan absurdas como que el semáforo se ponga en verde justo cuando vas a cruzar (¿a qué te hace muy feliz?).

Aquí os dejo algunas de las que he puesto yo por si os sirven de inspiración.

  • El olor a sábanas limpias cuando te metes en la cama
  • Que la puerta del vagón del metro se pare justo delante
  • Hablar tranquilamente con un amigo después de tiempo sin vernos
  • Levantarme tarde y remolonear en la cama los fines de semana
  • Un whatsapp de una amiga preguntándome qué tal
  • Tomar una cerveza en una terraza con mi hermana al salir del trabajo
  • La primera vez que los pies tocan la arena de la playa después del invierno
  • Que un desconocido sea amable conmigo en la calle
  • Encontrar un sitio para aparcar a la primera
  • Que el ascensor esté en mi planta
  • Descubrir una comida que me encante y encima que sea sana

Así que con esta lista tan simple…os podéis imaginar lo feliz que soy cada día.☺️☺️

Y tú, ¿quieres vivir una vida slow para ser más feliz? Pues anímate a hacer el bote de la felicidad y si te apetece deja en un comentario pequeños placeres que hayas apuntado. Así nos servirán de inspiración a todos nosotros.

¿Te ha gustado este post? Si quieres recibir otros como este directamente en tu mail, inscríbete a la newsletter.