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Efecto Green – Blog Slow Life

¿Qué es y cómo descubrir tu ikigai?

Qué es y cómo descubrir tu ikigai

Hoy te quiero explicar qué es y cómo descubrir tu ikigai. No sé si has oído hablar de esta palabra antes pero si no lo has hecho hoy entenderás en qué consiste esta filosofía japonesa y por qué está relacionada con la slow life.

Descubrí el ikigai hace poco a través del libro de Francesc Miralles y Héctor García. Si bien es cierto que el libro no me gustó mucho (con todo mi respeto a los autores me parece muy básico y simplón), tras su lectura empecé a indagar sobre esta palabra y a pensar cuál era mi ikigai.

No es tarea fácil y ahora entenderéis por qué. Sin embargo, hay ciertas herramientas que podemos usar para descubrir tu ikigai.

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¿Qué es el ikigai?

Vale, empecemos por el principio: ¿Qué es el ikigai? Esta palabra está formada por iki, que significa vida y gai que se puede traducir como valor. En conjunto hace referencia al significado de la vida, algo así como “el motivo por el que vivir” o “el propósito de la vida”.

Sinceramente, yo no soy para nada una de esas personas que tienen un sueño en su vida o que se pasan el día buscando el sentido de la vida. Sin embargo, encontrar mi ikigai sí que me pareció importante. ¿Por qué? Porque a veces vivimos con el modo automático ON. Levantarse-trabajo-trabajo-casa. Y después de unas semanas o meses así podemos entrar en una fase de desmotivación y desilusión con nuestra vida.

Si sabemos cuál es nuestro propósito en la vida, tenemos un motivo muy importante para mantener la ilusión y el entusiasmo. Quizás no pensemos en él todos los días. Puede ser que no lo pongamos en práctica siempre, pero tenerlo presente y saber cuál es nos ayudará a saber qué nos mueve y qué nos hace felices.

Ikigai es lo que hace que te levantes cada mañana con ganas, que quieras que llegue el futuro a pesar de estar mal en el presente. El ikigai aporta a cada persona la energía necesaria para querer vivir, para que seguir en este mundo tenga sentido.

¿Para qué sirve el ikigai?

Algunos autores relacionan el ikigai con la longevidad, con las ganas de vivir siempre activo sintiéndonos útil en la comunidad y haciendo aquello que nos gusta y en lo que somos buenos.

Al menos, así lo relaciona Dan Buettner, uno de los primeros en hablar del ikigai cuando empezó a investigar las “zonas azules del planeta”. Y tú pensarás…¿las zonas…qué? ¿azules? pero…¿eso qué eeesss??

Resulta que Buettner se puso a investigar las zonas en las que se concentraba el mayor número de centenarios del planeta. Es decir, intentó buscar puntos comunes en los 5 países con la población más longeva. Más allá de las razones obvias como la alimentación, el contacto con la naturaleza o la actividad física, se encontró también con el ikigai.

Una de esas poblaciones es Okinawa, donde nadie duda cuando le preguntan cuál es su ikigai, es decir, cuál es su razón para vivir. ¿Increíble, verdad? Probablemente tú tendrías que pasarte días pensándolo y allí, en un pueblo remoto de Japón, lo conocen casi desde que nacen.

Así que, yo te pregunto: ¿cuál es tu razón para vivir? Olvídate de los grandes objetivos en la vida, no se trata de eso. Se trata de descubrir qué hace que te levantes cada mañana. Y no vale echarle la culpa al despertador o a ir a trabajar porque estoy segura de que eso no te hace especialmente feliz y cuando puedas te jubilarás.

Por cierto, ¿sabías que en japonés no hay una palabra para la jubilación? Simplemente, no existe. Todo el mundo sigue haciendo cosas, pero no me refiero a los mini jobs que algún listo quiere implantar para toda la vida porque no quieren pagarnos la pensión, me refiero a hacer cosas por la comunidad, por el entorno y el bien común.

Cómo descubrir tu ikigai

Te preguntarás ¿cómo descubrir tu ikigai? Al fin y al cabo todos queremos descubrir aquello que nos hace felices.

Creo que en la sociedad en la que vivimos no se fomenta que las personas piensen en algo tan básico, y al final tan importante, como saber qué nos hace felices. Así que cuando alguien nos pregunta qué nos da fuerzas para levantarnos cada mañana…nos quedamos bloqueados y tenemos que pensarlo largo y tendido antes de contestar.

Para qué sirve el ikigai

Si tú también estás en ese punto, puedes empezar por responder a estas 4 preguntas para descubrir tu ikigai.

4 preguntas para descubrir tu ikigai

1.- ¿Cuál es tu pasión?

¿Qué te gusta hacer? Qué es aquello que haces con lo que las horas te pasan volando. Algo que no te cuesta hacer. Es más, algo que te gusta hacer, disfrutas haciéndolo y no puedes esperar para volver a hacerlo.

2.- ¿En qué eres bueno?

Todos tenemos algo en lo que somos buenos aunque nadie nos haya ayuda a pensar en ello. No es soberbia, es autoconocimiento. Si todavía no sabes en qué destacas por encima de los demás, este es el momento para pararte un momento y pensarlo. No tienes que decírselo a nadie. Sé honesto contigo mismo y descubre cuáles son tus puntos fuertes.

3.- ¿Qué necesita el mundo?

Tu ikigai no puede ser algo egoísta, algo que aporte beneficio solo a ti mismo. Tu ikigai se debe basar en algo que te guste, en lo que seas bueno pero que además aporte algo a la comunidad. Así que si tu respuesta a las dos preguntas anteriores no aporta nada bueno al mundo que te rodea, vuelve a pensarlo y a buscar algo que tu entorno necesite.

4.- Aquello por lo que te pueden pagar

El ikigai se completa encontrando aquello que te gusta, en lo que eres bueno, que aporta algo al mundo y por lo que, además, te pueden pagar. Yo, sinceramente, no soy nada amiga de este último punto pero te lo digo para que lo tengas en cuenta.

Yo creo que no es necesario que te paguen por ello para encontrar un ikigai, una razón de vida. De hecho creo que las grandes razones de vida son aquellas por las que no te pagan pero bueno… Ahí lo dejo.

como-descubrir-tu-ikigai

Este es mi ikigai en la vida

Hasta hace unos años, el ikigai de mi vida era ser periodista. Ese ha sido mi gran ikigai y por lo que siempre he luchado. Ahora ya no. Hay que tener en cuenta que el ikigai cambia con los años, lo cual me parece bastante normal. Yo no soy la que era, por lo que mi objetivo en la vida tampoco es el mismo.

Ahora mi ikigai es este blog y todo lo que rodea el movimiento slow life. Tan simple pero tan vital para mi día a día. Me puedo pasar horas leyendo o hablando sobre el tema. El tiempo se me pasa volando cuando voy a talleres, leo libros o hablo sobre este estilo de vida.

Por otro lado, no diré que soy buena (porque me falta muchísimo por aprender) pero sí que sé cómo expresar mis ideas a través de post como este. De hecho siempre he trabajado gracias a mi capacidad de escribir por lo que es, sin duda, uno de mis puntos fuertes.

Además, escribir sobre slow life y sobre cómo llevar una vida más natural, respetando a las personas y al planeta considero que aporta algo bueno a la comunidad.

Es más, podrían incluso pagarme por hacer esto, aunque no sea ni el objetivo ni la meta. Así que mi ikigai cumple con los 3 principios básicos y podría llegar hasta cumplir el que considero prescindible. No está mal, ¿eh? 🙂

Hay muchísimos otros ikigai en la vida. Una profesión, una afición, ser voluntario, la familia y los amigos… Cada uno tiene su razón para vivir, para despertarse con ilusión y mantener el entusiasmo por la vida. Porque si no nos moviera nada…¿cuál sería el sentido de la vida?

Y tú, ¿ya sabes cuál es tu ikigai? ¡Cuéntanoslo! Y si quieres seguir leyendo post como este, no dudes en inscribirte a la newsletter. Te llevarás un súper Guía Slow life Gratis.