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Efecto Green – Blog Slow Life

El desapego, qué es, tipos y cómo practicarlo

Qué es el desapego, tipos y como practicarlo

Un dĂ­a, mi amiga Naty me enviĂł este artĂ­culo sobre el desapego y su importancia en la vida slow. Cuando me lo pasĂł, me dijo: “LeĂ­ esto anoche y me acordĂ© de ti”. Cuando lo vi no podĂ­a estar más de acuerdo. Me sentĂ­ totalmente identificada con lo que decĂ­a el texto.

La verdad es que el artículo me ayudó a entenderme un poco más a mí misma. Hasta ese momento siempre había pensado que ser desapegada era malo. Quizás porque empecé a serlo como modo de defensa para que la vida no me hiciera daño. Sin embargo, este artículo me enseñó la mejor cara del desapego.

Empecé a ser desapegada cuando empecé a vivir en el extranjero. Primero, para no echar de menos mi casa mientras me acostumbraba al nuevo país. Después, para olvidarme del nuevo país mientras volvía a mi casa. Así que, sin quererlo, el desapego fue mi manera de protegerme a mí misma.

Con la edad, el desapego ha ido evolucionando conmigo. Ahora, ya no es mi método de defensa. Ahora es mi manera de valorar lo que tengo porque sé que nada (ni nadie) es para siempre. En realidad, es mi manera de ser feliz.

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¿Qué es el desapego?

La definiciĂłn pura y dura del tĂ©rmino segĂşn la RAE es: “Falta de aficiĂłn o interĂ©s, alejamiento, desvĂ­o”. Lo cual deja claro que somos unos grandes analfabetos emocionales y que la lengua nos delata.

El apego es aferrarnos a una persona, cosa, actividad, sentimiento o estado. El apego nos hace creer que solo con ese vĂ­nculo al que nos agarramos podremos ser felices. AsĂ­ que el desapego es justamente lo contrario.

Para mĂ­, el desapego es parte de la slow life. Es el arte de dejar ir. Es reconocer que nada ni nadie nos pertenece y que por lo tanto no nos podemos aferrar a algo como si fuera lo más importante de nuestras vidas.

El desapego es un principio budista basado en la creencia de que en tu vida te bastas tĂş misma para ser feliz. No dependes de nada ni de nadie. No hace falta una pareja para estar completo (cĂłmo odio la expresiĂłn “Eres mi media naranja”), ni una casa más grande para vivir mejor. El desapego te ayuda a buscar el bienestar dentro de ti, en vez de fuera. Significa aceptar los cambios y aprender a vivirlos tal y como vienen.

No confundas el desapego con el egoĂ­smo. Tampoco con la huĂ­da sin rumbo para no pararte a escuchar tus propios sentimientos. El desapego es el arma para ser libre emocionalmente y estar mejor contigo mismo.

Tipos de desapego

Hay muchos tipos de desapego. Seguro que cada persona o texto que leas mencionará diversas tipologías. Yo te quiero nombrar los tres tipos según la teoría del desapego.

El desapego material

Cuando me fui a Australia aprendí a vivir con lo que cabía en una maleta y cuando volví tiré bolsas y bolsas llenas de cosas absurdas que guardaba en cajones. En mi casa de Coruña tenía ¡hasta la L del coche! ¿Cuándo iba a utilizarla otra vez? ¡Nunca! Pero allí estaba en un rincón en vez de habérsela regalado a alguien para darle una segunda vida.

Me di cuenta de que muchas de las cosas que tenĂ­a estaban allĂ­ porque les habĂ­a dado un valor sentimental. Es como si tuviera miedo a olvidarme de mi pasado si no acumulaba todo aquello en un cajĂłn. Al hacer este vĂ­nculo emocional no conseguĂ­a desprenderme de nada.

Nos hace falta liberarnos de lo material para valorar más lo intangible. Esto no quiere decir que tengas que tirar con todo. ¡Por supuesto que no! Significa que tienes que estar listo para desprenderte de ciertos bienes cuando llegue el momento. Si quieres ir practicando, te dejo esta guía de cómo deshacerte de cosas innecesarias y no morir en el intento.

El desapego emocional

El año pasado perdí a una vieja amiga. No es que haya muerto (¡afortunadamente!). Es que simplemente la dejé ir. Me dio pena pero no podía seguir reteniendo a alguien que no quería estar a mi lado. Después de gastar los últimos cartuchos, simplemente me cansé de luchar y pasó lo inevitable: no he vuelto a saber nada más de ella.

Probablemente no vuelva nunca. Aunque si vuelve, estaré encantada de volver a recibirla en mi vida. Sin rencor, porque a los amigos no se les guarda rencor aunque a veces te hagan daño.

Hay ocasiones en las que nos empeñamos en agarrar con las dos manos a gente que queremos en nuestras vidas pero no funciona. Nadie nos pertenece. Ni un amigo, ni una pareja, ni siquiera un hijo… Cada uno tiene que fluir.

Tenemos que disfrutar de las personas que nos rodean mientras están con nosotros y cuando llegue el momento de separarse…dejarlos volar.

Eso no quiere decir que no sepas querer. Tampoco significa que no valores la amistad o el amor. El desapego en el amor es simplemente, respetar las individualidades de cada uno. Y esto te ayudará a disfrutar más de los momentos juntos, sabiendo que son efímeros (porque lo son).

El desapego familiar

El desapego familiar no lo tengo nada bien trabajado. Lo reconozco. Pero solo con algunos miembros. Hay familia a la que sigo llamando porque me daría pena dejarla marchar de mi vida. Probablemente, algunos quieran irse pero yo no les dejo. De hecho sé que si no les llamo yo, ellos nunca lo harán. Precisamente por eso sigo marcando su nombre en el móvil. Porque me haría daño darme de bruces con la realidad aunque duela ya el hecho de saberlo.

Supongo que es porque ellos representan mis orígenes y me recuerdan el lugar del que provengo. Quizás es agradecimiento por lo que han hecho aunque ya no lo merezcan. Sea como sea soy un claro ejemplo de lo que es el apego familiar.

Y esto, viviendo a kilĂłmetros de distancia de todos ellos. ÂżVeis la diferencia? Estoy apegada a ciertos miembros de mi familia pero vivo lejos de todos ellos.

El apego familiar no tiene nada que ver con estar fĂ­sicamente con las personas que quieres. Tiene que ver con la atadura emocional que el solo vocablo lleva consigo. Esto explica por quĂ© mucha gente sigue viendo a su padre o a su madre a pesar de que no se hayan comportado como tal.

Qué es el desapego familiar

ÂżCĂłmo practicar el desapego? Las 4 leyes del desapego

Si quieres saber cómo practicar el desapego, es importante destacar las 4 leyes del desapego. Se trata de 4 principios muy sencillos que puedes poner en práctica cuando estés listo para disfrutar de una verdadera liberación emocional.

Primera Ley del desapego: Eres responsable de ti mismo

Es la primera medida para trabajar el desapego. Tú eres el dueño de tu vida. Olvídate de la aprobación de los demás para hacer lo que te dé la gana.

Eres libre y solo tú creas tu destino. Por lo tanto tu felicidad no depende de los demás. Tú eres el único responsable de las decisiones de tu vida.

Segunda Ley del desapego: Vive el presente, acepta y asume la realidad

Basta de pensar en el pasado y en el daño que te ha hecho tal o cual persona. Aprende a cerrar las heridas. No te quedes anclado en lo que pasó y libérate de esa losa que no te deja continuar.

El presente es lo único que es real. El pasado ya no se puede cambiar y el futuro no sabremos si llegará. Así que aprende a vivir lo único que tienes 100% seguro: el aquí y el ahora.

Tercera Ley del desapego: Defiende tu libertad y permite a los demás ser libres

Tú eres libres pero los demás también. Deja fluir a la gente que tienes a tu alrededor. Haz todo lo posible para tenerlos cerca pero si quieren volar, no puedes obligarles a quedarse.

El padre o la madre que retiene a su hijo, el novio o la novia que se aferra a su pareja, el amigo o amiga que ya no te llama...Abre la mano y deja que vuelen. Asegúrate que quien tienes cerca está porque quiere y no porque le estás obligando.

Cuarta Ley del desapego: Asume que tarde o temprano vas a sufrir pérdidas.

Nada es para siempre. Todo cambia. Asume el cambio como la oportunidad de aprender algo nuevo y convive con Ă©l.

Aunque no quieras, es inevitable: tarde o temprano tendrás que plantarle cara a la pérdida y cuanto antes lo asumas más fácil te será sobrellevarlo.

Hay gente que muere, niños que crecen, amigos que se van o parejas que se dejan… Tenemos que asumirlo y afrontarlo porque forma parte del juego de la vida.

Ya ves que trabajar el desapego no es todo lo fácil que nos gustaría pero estoy segura de que vale la pena. ¿Te animas a intentarlo?

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