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Efecto Green – Blog Slow Life

Cómo tener mejor calidad de vida

Como tener mejor calidad de vida

¿Cómo tener mejor calidad de vida? Buena pregunta, ¿no? Al final, todo el mundo quiere vivir bien. Pero no todos saben cómo hacerlo.

El otro día leí esta frase de Gunnar Rathbun que me hizo recapacitar. Me ayudó a ponerle letra a una idea que rondaba por mi cabeza.

“Creemos que alcanzamos la calidad de vida cuando podemos consumir más. Esto nos lleva no solo a consumir en exceso sino también a trabajar en exceso.” Gunnar Rathbun

¡Qué triste realidad! Y aunque no nos demos cuenta o no lo queramos reconocer, todos creemos, en mayor o menor medida, que la calidad de vida está relacionada directamente con el dinero. Pero esto es diferente en la slow life. 

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¿Qué se necesita para tener una mejor calidad de vida?

El dinero es importante. Vamos a dejarnos de tonterías. Sería genial decir que no, pero la realidad que nos rodea es la que es y todo cuesta dinero. Eso no lo podemos cambiar.

Lo que sí que podemos cambiar es nuestra relación con el dinero así como el consumo que hacemos en nuestra vida diaria.

Nunca he sido una compradora compulsiva. La verdad es que el capitalismo no tendría futuro con mis índices de consumo pero sería absurdo negar que también  yo compro cosas superfluas que realmente no necesito.

Aún así en los últimos años he aprendido a preguntarme si realmente necesito algo antes de cogerlo y pasar por caja. Otro aspecto que he cambiado es mi relación con las cosas que tengo y la importancia que les doy. Todo es pasajero. No tengo problemas en desprenderme de nada.

Créeme, cuando le restas valor a lo material vives más libremente.

¿Qué es la calidad de vida?

La calidad de vida es un concepto amplio que no depende de un solo parámetro. Según la OCDE los indicadores que marcan nuestra calidad de vida son: los ingresos (en primer lugar, como no), la vivienda, el empleo, las relaciones sociales, la educación, el medio ambiente, la salud, la satisfacción, la seguridad y la conciliación entre la vida laboral y la vida privada.

En base a estos parámetros se establecen rankings de los países con mejor calidad de vida liderados siempre por los mismos: Australia, Suecia, Suiza, Nueva Zelanda, Noruega…Un listado estupendo que nos recuerda anualmente al resto de países que no estamos en el lugar adecuado. Pero, entonces…¿por qué no vivimos todos en esos lugares? Todos podríamos ir a vivir a Suecia, por ejemplo, pero muchos no queremos, así que algo falla.

Cuando volví de Australia, me planteé en dónde quería vivir. Sinceramente, nunca hubiera pensado que volvería a vivir en España. Con todos mis respetos a este país, hay muchos aspectos que no me gustan. Sin embargo, tomé la decisión de quedarme y vivir en Barcelona. ¿Por qué? Hubiera sido el momento perfecto para irme a uno de esos países maravillosos de los que hablan los rankings. Acababa de vivir una etapa estupenda en uno de ellos, ¿por qué no buscar otro? El motivo es que, claramente, tuve en cuenta otros parámetros para medir mi satisfacción y felicidad personal más allá de los baremos que trabaja la OCDE.

Si tengo que elegir una definición de calidad de vida me quedo con la de la Organización Mundial de la Salud.

El organismo internacional establece que la calidad de vida es la percepción que uno tiene de sí mismo en la cultura y sistema de valores en los que vive. Está determinada por sus objetivos, expectativas, normas e inquietudes.

Esta es una visión muy interesante porque sitúa al individuo en el centro de todo. Normalmente, cuando nos referimos a la calidad de vida, la mayor parte de los parámetros que se estudian son externos a la persona pero esta definición va mucho más allá. Nos da el poder a cada uno de nosotros para cambiar la percepción que tenemos de nuestras vidas.

¿Cómo tener mejor calidad de vida?

He aquí la cuestión…¿cómo tener mejor calidad de vida? En este punto me gustaría recordar la frase del principio para enfrentarla con otra que también habla de calidad y de vida pero de un modo muy diferente:

“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus sentimientos”

A veces es solo necesario darle la vuelta a las palabras para ver las cosas de otra manera. Cuestionarnos lo aprendido hasta el momento para abrir nuestra mente y dar paso a nuevas maneras de entender el mundo.

Quizás la calidad de vida radique en tus pensamientos, tus sentimientos y el respeto hacia ti mismo. Por supuesto que la salud, el trabajo, el apoyo social y todos los demás baremos que se miden desde un punto de vista socioeconómicos son importantes. Pero, una vez cubiertas las necesidades mínimas, solo cuando estés en paz contigo mismo y a gusto con tu vida aprenderás a valorar todo lo que te rodea.

Hay mucha gente con muy buenos sueldos, grandes casas, buenos coches. Tienen salud, dinero, familia y amigos. Podríamos considerar que lo tienen todo….y sin embargo quieren más. Un sueldo mejor, una casa mejor, un coche mejor…

Consejos para mejorar la calidad de vida

Me he puesto a ojear por ahí algunos consejos que dan los expertos para mejorar la calidad de vida y os voy a ahorrar el trabajo. No valen para nada. Que si hacer ejercicio, comer bien, leer, escuchar música…A ver…que no digo yo que esto no mejore tu vida pero…¿en serio? ¡Es que son la solución a todos los problemas!

Para empezar te dejo consejos para llevar una vida slow que yo creo que te pueden ayudar. Además, estos son mis consejos para mejorar tu calidad de vida. Aunque no serán útiles para todos, quizás sí lo sean para ti. Al fin y al cabo, si estás leyendo este blog es que tenemos algunos valores en común 🙂

1.- No pongas las expectativas muy altas.

Igual esto suena feo pero la gente de mi generación (y otras muchas) hemos sido criados con todo. No nos ha faltado nunca de nada. En serio, nuestras expectativas están muy altas. Nuestros abuelos o nuestros padres solo pensaban en sobrevivir y tener algo para comer. Nosotros lo damos ya por sentado. Igual es el momento de replantearnos la situación.

2.- Vive despacio, practica el slow living

Aprende a vivir tranquilo, respetándote a ti mismo y  a los demás. Si descubres los principios del movimiento slow te darás cuenta de que la slow life no quiere decir ser un vago. Quiere decir aprovechar bien el tiempo para hacer aquello que llena tu vida de significado. Significa estar a gusto contigo, con el entorno, con los que te rodean…La vida slow cambió mi vida y seguro que también puede cambiar la tuya.

3.- No pongas el dinero por delante de todas las cosas.

Sí, todos sabemos que el dinero es importante pero no es la base de la calidad de vida. Por ejemplo, para mí actualmente algunas de las cosas que más satisfacción me dan en mi vida no tienen nada que ver con el dinero. Por ejemplo, ir andando a trabajar ese una característica de mi día a día que valoro muchísimo y que me da una calidad de vida que no tenía antes. Así que ¡piénsalo!

4.- No confundas la calidad de vida con la comodidad

Que es la calidad de vida

Son dos conceptos diferentes. Normalmente lo tangible nos da comodidad mientras que lo intangible se traduce en calidad de vida.  Te pongo dos ejemplos:

  • Antes no tenía coche e iba en tren cada vez que quería salir de Barcelona. Ahora que lo tengo mi calidad de vida es la misma pero voy más cómoda. No es imprescindible en mi vida y probablemente no estará conmigo para siempre.
  • Antes vivía en una ciudad con menos horas de sol al día. Que el cielo esté despejado casi todos los días del año mejora mi calidad de vida. No me supone ninguna comodidad pero me ayuda a vivir mejor.

5.- Detecta aquello que te resta calidad de vida y cámbialo

¿Qué te resta calidad de vida? Piensa en ello. Aunque la vida slow en la ciudad también es posible, es verdad que a mí, personalmente, el tráfico de la ciudades me resta calidad de vida así que intento evitarlo en la medida de lo posible. Además, cuando tenga ocasión iré a vivir a un barrio más tranquilo o a una calle con menos ruido para poder crear mi pequeño remanso de paz en la ciudad. ¿Te das cuenta? He detectado un aspecto que no me permite vivir como me gustaría y pienso en soluciones. Eso es mucho mejor que pasarse el día quejándose sin hacer nada. ¡Pruébalo!

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