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Efecto Green – Blog Slow Life

5 cambios para volver a conectar contigo misma

cómo volver a la slow life

Este verano estuve por mi tierra gallega de vacaciones.

Fueron pocos días pero me ayudaron a relajarme y a darme cuenta de que llevaba unos meses muy desconectada de mí misma.

Será por el confinamiento, por esta nueva realidad o simplemente porque dejé de mimarme a mí misma, pero lo cierto es que estaba en modo automático, muy alejada de la vida consciente que tanto me gusta.

Así que después de esos días de descanso, me planteé cómo cambiar las cosas.

Empecé haciendo una lista mental de lo que no me gustaba en mi vida.

Después, me puse manos a la obra.

¿Y sabes lo que descubrí después de todo? Que solo necesitaba escuchar a mi cuerpo y dejarme ir.

Te cuento aquí los 5 cambios que estoy introduciendo en mi vida para volver a conectar cuerpo, mente y emociones.

No quiere decir que sean la solución también para ti si un día te encuentras perdida pero pueden servirte de inspiración cuando no sepas por dónde empezar a buscar.

1.- Comer menos y mejor

Llevaba tiempo comiendo demasiado y mal alejada de la slow food que tanto me gusta.

Mi cuerpo me estaba pidiendo un respiro.

Estaba hinchada e incómoda conmigo misma. Había engordado unos kilos pero eso no me preocupaba. El problema era que no me sentía a gusto.

Como ya sabéis todo mi cambio de vida empezó por la alimentación.

Comer sano, limpio y en equilibrio es un acto de amor conmigo misma.

Y últimamente parecía que no quería mucho.

Así que empecé a comer la cantidad que mi cuerpo me pedía en los momentos en los que me lo pedía. Es decir, empecé a alimentarme con consciencia en vez de ir en modo automático.

2.- Reducir el fast-ocio

El ocio también puede estresar. Quizás a ti también te pasa.

Hay veces que quedaba con unos amigos a las tres para comer y luego a las ocho con otros para ir a cenar…

Corría de una cita a otra y me sentía mal cuando tenía que despedirme de unos para ir con los otros.

Así que decidí cambiarlo.

Obviamente, el coronavirus y esta absurda realidad que estamos viviendo me lo está poniendo muy fácil.

No me malinterpretes. ¡Me encanta quedar con la gente!

Me moriría de pena si me sintiera sola así que contar con tantos amigos para disfrutar del tiempo libre es una de las grandes joyas que quiero conservar siempre en mi vida. Pero es verdad que necesitaba tiempo para mí.

No es que me pasara las noches de fiesta en fiesta pero mi cuerpo me pedía descansar.

Estos días están siendo demasiado tranquilos por las razones obvias que todos estamos viviendo pero he de reconocer que…un poco…me gusta.

Me apetecía no hacer nada y simplemente estar con mi pareja de playa en playa sin prisas.

Por cierto…solo un inciso…Si quieres trucos slow, no te pierdas esta superguía gratuita de slow life.

3.- Ir en bici a trabajar

Solía ir a trabajar andando pero me di cuenta de que iba siempre apurada y corriendo. Al fin y al cabo me lleva unos 50 minutos así que siempre iba a ritmo ligero para no emplear más tiempo del necesario en los trayectos.

Odio el metro. Me mete un ansia en el cuerpo ver a toda esa gente ahí sentada con cara triste mirando su móvil que solo lo uso cuando no me queda más remedio.

Desde luego no es el medio de transporte que yo quiero para empezar el día.

Así que me pasé a la bici.

Ahora alquilo una de las bicis municipales para ir a trabajar todos los días y estoy allí en ¡15-20 minutos!

¡Estoy encantada! Supone un ahorro de tiempo increíble, puedo hacer yoga por las mañanas sin tener que despertarme más temprano y no voy corriendo y agobiada como me pasaba últimamente.

4.- Dejar el gimnasio y el fitness

Este cambio sí que me ha costado.

Después de años haciendo deporte en el gimnasio, este año me he dado de baja.

Puede parecer una tontería pero para mí han sido palabras mayores porque siempre he hecho deporte.

Además, ahora tenía a mi mini grupi de locas del gimnasio con las que me iba de cenita de vez en cuando así que más triste todavía.

Así que ¿por qué lo he dejado?

Porque he escuchado a mi cuerpo y me estaba pidiendo a gritos parar.

Me di cuenta de que ya no tenía ganas de meterme en una clase a sudar y sufrir para estar en forma. De hecho, solo pensar en ir al gimnasio me genera rechazo.

Así que este año voy a darle un giro a mi rutina y me voy a centrar en el yoga.

Durante el confinamiento aproveché el tiempo que me ahorraba en ir al trabajo para hacer yoga todas las mañanas antes de empezar ¡y me encantó!

Mi hermana es profe de yoga así que al tenerla a ella como referencia me fue muy sencillo integrarlo en mi día a día. (No os perdáis su proyecto de yoga solidario en Barcelona. Es súper chulo)

Me encanta la sensación que tengo al terminar cada clase y me da una paz mental muy necesaria para empezar el día (o terminarlo) relajada.

5.- Aprender a meditar

Y el yoga me llevó a la meditación.

Como último paso para volver a conectar conmigo misma me he propuesto adentrarme en el mundo del mindfullness y la meditación.

Soy una auténtica novata y la verdad es que está siendo un desastre pero seguiré insistiendo para poder calmar la mente cuando se pone pesada y no me deja disfrutar.

Estos días estoy asistiendo a diferentes tipos de meditación en varios centros de Barcelona y en algunos la experiencia está siendo…cuanto menos curiosa (te lo contaré en el siguiente post). A ver cómo evoluciona.

Así que ya ves…

Estos son los cambios que he introducido para volver a la vida slow de antes.

Puedes pensar: “Buf! Vaya tía. Habla de vida slow y ahora me dice que iba en modo automático”.

Pero no seas tan dura conmigo.

A veces hay que perderse para volver a encontrarse.

Y tú…¿te has perdido alguna vez? Cuéntame cómo te volviste a reconciliar contigo misma y así seguro que entre todas aprendemos maneras de conectar cuando nos salimos del camino.

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